Todo buen reumatólogo
sabe que la base del éxito en el tratamiento
del paciente con alguna enfermedad reumática
crónica está en informar, desde que se
efectúa el diagnóstico, los peligros que
corre si no se trata adecuadamente: destrucción
articular, deformidades, limitación de movimientos
y en algunos casos falla de órganos internos.
Sabe también que es fundamental presentarle todos
los recursos existentes (medicinas, agentes físicos,
hábitos alimenticios, etc.) para su tratamiento
así como los cuidados a tener para evitar efectos
no deseados.
Tomado del editorial de
"Reumatología para la Comunidad" volumen
4.
Click [AQUÍ]
para leer el artículo completo.
|